o (\ Q O -'j ,^ El CIJJO DEL tllllCill Z A RZ U E L. A EN UN ACTO, DIVIDIDO EN TRES CUADROS, EN PROSA ORIGINAL DE ]). 3o5é L. Ontivcros y 0. Raimundo l)omín|ucz MÚSICA DEL MHESTR© eALLEJA Estrenada en el TEATRO CÓMICO la noche del 28 de Mayo de 1907. / •o MADRID SOCIEDAD DE AUTORES ESPAÑOLES Núfiez de Balboa, 12. lOOT EL eHRTO DEL HLBHICÍM Esta obra es propiedad de sus autores y nadie podrá, sin su permiso, reimprimirla ni representarla en España ni en los países con los cuales se hayan celebrado ó se cele- bren en adelante tratados internacionales de propiedad literaria. Los autores se reservan el derecho de traducción. Los comisionados y representantes de la Sociedad de Autores Españoles son los en- cargados exclusivamente de conceder 6 negar el permiso de representación, y del cobro de los derechos de propiedad. Queda hecho el depósito que oiarca la ley. El cjuig DEi UBmcm Z A RZ U E L A EN UN ACTO, DIVIDIDO EN TRES CUADROS, EN PROSA ORIGINAL DE D. 3o$é L. Ontiyero? y S. Raimundo Domínguez MÚSICA DEL MHESTR© eHLLEJa Estronada en el TEATRO CÓMICO la noche del 28 de Mayo de 1907. MADRID IMPRENTA DE LOS HIJOS DE M. G. HERNÁNDEZ Libertad, i6 duplicado, baj«. 1907 ^ Montes.. Mateíco Niña Escrich. Coro general. La acción en Granada. Izquierda y derecha las del actor. 7\eT0 ÚNICO CUADRO PRIMERO La escena representa una plaza en el Albaicin, con la vista al foro, de la Alhambra. Primer término izquierda, libre; segundo fachada de un carmen con una puerta bajo emparrado . Pri- mer término derecha, ventorro de an solo piso y pobre aspec- to; delante de éste, dos mesas redondas y sillas sin respaldo. Todo el foro, perdiéndose por ambos lados, balaustrada de piedra de sillería bastante antigua. . ESCENA I PAQÜILLA haciendo crochet, sentada en una silla bajo el em- parrado. ABEJORRO y VIRTUDES, sentados junto á la pri- mera mesa, leyendo el primero un periódico . YOZ DE HOMBRE (Dentro.) «En montando mi caballo, no temo á ningún valiente: un retaco, dos pistolas, un cuchillo y venga gente. > Abej. (Recitado dentro de la música.) Hoy telegrafía el corresponsal refiriendo un hecho muy sensacional. 672580 — 8 — Dice que anteanoche los carabineros de caballería, por ser más ligeros» recibieron orden de salir volando pa evitar un fraude con el contrabando; al ponerse á tiro les dieron el alto, siendo lo valient s que requiere el caso. La partida se asegura que la manda el Cabreriso, el terror de las fronteras por valiente y por castizo; se calcula en diez mil duros de azafrán, de opio y de paño& el alijo que han metido. ¡Vaya un tío con reañosi ¡Cabrerizo había e ser! ¡Vaya un tío con agallas! Tú lo debes conoser. ViRT. Enjamás le oí mentar. Abej. ¡El terror de Andalusía! ViKT. No me vayas á pegar. Abej. ¡¡El terror de Andalus'aÜ ViRT. Vaya un modo de gritar. Voz DE MUJEB. (Dentro.) «Contrabandista es mi pare, contrabandista es mi hermano,, contrabandista ha de ser aquel á quien dé mi mano.» Abej. En el campo de Algeciras, al salir de Gibraltar, los cercaron, pero ellos se pudieron escapar. Se cundió que están jeríos Cabreriso y un teniente y otros sinco del real cuerpo. ¡Siempre exagera la gente! ¿Cabreriso? ¡No pue ser! Es un tío invulnerable. _ 9 — Si le debes conoser. Vini. Ei'jamás le oí mentar. Ábej. f ¡El terror de Andíilusía! ViKT. Ño me vayas á pegar. Abej. j¡El terror de AudalusíaÜ ViRT. Vaya un modo de gritar. ,(A1 concluirla música hace mutis Paquilla, dejando la labor sobre la silla.) Hablado. Abej. ¿Pero es posible, Yilludes, que no sepas quién es el Cabreriso? ViHT. Pus no lo sé. Abej. Paese mentira seas ama de este ventorrillo, ande viene la flur de Grana en custión de valor, y no sepas quién es. ViRT. Pus no lo sé. Abej. Pero si jasia Frasquito er de la Pescaría y er Chato der Arbai>íii, que son dos fieras suer- tas, se quiian er sombrero cuando lo mientan. ViRT. ¿Tan bravo es? Abej. Como que toos los hombres de pelo en pecho reconosen que er Cabreriso es er rey der valor. ViRT. ¿Mas que el Vivillo y el P<^rnalesV Abej. ¡Viltuttes, no gastes chuflas sobre esa per- sona, que las parees oyen! ViRT. Mía no te vaya á cortar una oreja y te estro- pee la bellesa. Abej. ¡Vil ludes! ViRT. Pus si se come los niños crúos, ¿por qué no viene á cobrar el barato cuando talla el Chato del Albaicín? Abej. ¡Mira!... si ar Chato le disen «¡que viene el Cabreriso!...», se esbarala los tacones de juir. Di tú que no vendrá porque ya está rico con er contrabando, que si no... ViRT. Pus m'has metió en ganas de conoserio con tanta alabansa. Abej. Si no me peligrara er pescueso, ya te lo en- señarla. — 10 — ViRT. Pero ¿tú lo conoses? Abej. Coa la mitá der contrabando suyo que he tenío guardao en la cueva del camino de Él Sacro Monte, podíamos restaurar la Alham- bra. ViRT. iMia si yo lo sé! Me restauro la faltriquera. Abej. ¡Pa chasco! ¡No lo sabe ni su hija, pa que lo supieras tú! ViRT. Y ahora que caigo, quisá er dinero pa este ventorrillo... Abej. Regalo de él por mis servisios. VihT ¿Y pa qué ese misterio con su hija? Abej. Que es mu mi rao y no quedrá que la niña s'avergüense de su oficio y de la sangre que ha derramao, siempre cara á cara, eso si. ESCENA II DICHOS, SOLEÁ y MATEÍCO. (En este cuadro todas las entra- das y salidas que no sean al carmen ó al ventorrillo, por la derecha.) Sol. ¡Que Dios guarde á ostés! Abej. ¡Hola, Soleá! Ven aqui salao. (Besa al niño.) Sí.L. Tío Abejorro, una pa abra; con permiso. V(KT. ¿Pa qué lo quieres? Sol. Descuide oslé, que lo tié seguro. Mat. jMare!... Tengo jambre. VlKT. Ven conmigo, hijo. (Entra en el ventorro con Mateíco.) Abej. ¿Qué quieres, güeña mosa? Sol. Saber si ha güerto mi hombre. Abej. Como gorver no ha güelto, pero el cartero ha traio carta esta mañana. Qaisk la niña te lo puá desir. Sol. Me da reparo hablar con eya. Abej. No sabiendo lo tuyo con su pare .. Sol. Argo debe sospechá... pero en fin... le pre- guntaré; que loque trae er diaria me tiene preocupa. Abej. No l'apures, que de c mejor que la nuestra: ¿pa qué? Toe. Pos no asierto. Cose. Una musurmana que no habla en español. Toe. ¿Quémedises? Cose. Lo que oyes. Que ya ties cuñá. Argo renegría, pero con los ojos ¡de acá!... laspestañas ¡asin!... la sintura, le coge en la liga, y lo más aburtaa eso ya hay que medirlo con los dos brasos. Toe. Güeno, hombre, me alegro. Vete luego por er café, que hay un cuadro superior. Cose. ¿Quién hay? Toe. ¡Casi nadie! La Rita Ortega, pa cantar; er Faico, pa bailar; Miguel BorruU, que se trae la guitarra de Torres, y yo, jaleo; ¡conque ya ves! — 23 — Cos. Pos cuenta con mi runión pa bebemos cuatro de Agustín. Toe. Adiós. Que no fartes. (Vase.) (Coscorrón entra en casa de Paquilla.) ESCENA X RATÓN y LIS ARDO. Éste trae puestos la chaqueta y sombrero de Ratón y éste el de Lisardo y su chaqueta. Ratón. Créame osté, lo mejor es lo que le he dicho. Oslé habla con el padre que, en sabiendo el capital que osté tiene, entrará por verea y, en cuanto á ella, na de finuras ni de prendas con fardones. Una mujer de su porte mira mejor una chaqueta y un sombrero ancho que toas las levitas y fraques que osté tenga. Lis. ¿Está usté seguro? Ratón. Ni que decir tiene. Y ahora á la primera bar- hería á quitarse las patillas y er bigote. Lis. Voy. Que cuando gusta una mujer todo sacri- íicio es poco. (Vase segunda derecha.) (Óyese á poco algazara, que aumenta hasta salir Mateo. ) Ratón. Yo saco raja de este fregao; por lo pronto, este futraque vale por tres chaquetas. ESCENA XT RATÓN, MATEO, CORZO, CONTRABANDISTAS l.°y 2.** y coro general, por tercera derecha. PAQUILLA Y COSCORRÓNi por la casa. Cos. (Señalando foro derecha.) Ahí vicne. Paq. ¡Padre! Mateo. ¡Paquilla! (Se abrazan.) ¿Qué tal, qué tal? Paq. De salud bien; pero... Mateo. ^.Pero qué?... ¿Te pasa argo? Paq. Tristeza por tu ausencia... y por otra cosa. Mateo. Güeno, ahora me lo dirás. Muchachos, po- — 24 — déis ir á donde sus dé la gana, hasta mañana á las dos que queáis convidaos. Lo mismo digo, vesinos. Mañana aquí toos. Er que pierda jornal se lo abono y no hay más que hablar. (Se sienta Paquilla bajo el emparrado.) Vecinos. Grasias. Ratón. (Yo me cuelo en er convite.) Grasias, señor Mateo. (Saludando con finura.) Mateo. Na de grasias ni cumplios, ni naa. Mañana selebro mi retirá de los negosios y tengo gus- to en jaser sincuenta muertes. Ratón. (Asustado y llevándose la mano á la oreja ) ¿Eh? Mateo. Entre gayinas, conejos, perdises y lo que se tersie. Conque hasta mañana á las dos. (Vase el coro.) Ratón Señor Mateo, grasias por er convite y mandar. (Paquilla va al foro á despedir á las mujeres.) Mateo. Grasias, hasta mañana. (Vase Ratón segunda derecha.) Cose. ¿Nos manda osté argo . mi amo? Mateo. (á media voz) Que vayáis á ver á ése, á ver si la bala Je ha ínteresao er güeso Cose. Si le hubiera tocao ar güeso, hubiá calo der cabayo y lo hubián cogió los carabineros. Mateo. Si no jueras más güeno que bruto, te despe- jaba er sentio de un cogotaso. Coscorrón Cose. . (Petrificado.) Mi amo... ¿en qué he fartao?... Mateo. ¿Cuántos de los míos he dejao que cojan vivos? Cose. Eso es verdad. Que osté guarda la retirá siempre. Mateo. Güeno. Que sus divirtáis, y ojo con lo que se jase. Cose. Descuide osté. (Vaa yéndose.) ¿Me da osté los sinco duros del pico? Mateo. No tengo más que veinticuatro pesetas suertas. Cose. Es igual. (Me ha paga o con pu^'rta.) (Vase.) Mateo. Tú, niña, ven aquí. ¿Qué ties tú pa estar tris- te hoy que vengo desidío á no separarnos más? Paq. ¿De veras no vuelves á viajar? Mateo. Al primero que me ofresca compra, venta ú tasasión, bien sea de granos, aseites ú lo que sea, lo mando á freír espárragos, aunque pier- da veinte mil duros. — 25 Paq ¡Qué alegría! (Transición.) ¡Qué alegría!... ¡Ayl. . Mateo. Pero ¿estás condená, niña? ¿Qué tienes?... iA.h, vamos!... ¡Habrás reñío con el novio!... ¿Voy bien? Paq. De é! se trata, pero no he reñío. Mateo. ¿Entonses?... Pao. Que no se atreve á haser lo que yo quiero. Mateo. Oye, oye... ¿Y qué es lo que quieres? Paq. Casarme con él. Mateo. ¿Pos no dises que está chiflao por ti? Paq Sí... ¡Pero es pobre! (Afligida.) Mateo. ¡Bah, bahi Ya tengo yo pa tos. ¿Tú sigues sa- tisfecha de él? Paq. Como que es más gtieno que el pan. Mateo. Eso era lo de menos. Si juera malo, yo lo gol- vería del revés. Paq. Además, trabajador, valiente, ahorrativo; ni fuma, ni bebe... ¡y muy guapo! Mateo. Pos mira, en cuanto venga, lo asujetas jasta que yo güerva, que ahora tengo que haser, y si no, yo iré á pedirle su blanca mano. ¿Quie- res más.? Paq ¡Qué bueno eres! (Abrazándolo.) Mateo. Vaya, adentro, que se hase tarde; alárgame el bastón. (Entran en la casa.) ESCENA XII MATEO, RATÓN y LISARDO. Lis. Creo que me han dejado bien afeitado. Ratón. Ar pelo; y ande osté con el padre, que viene. ¡Duro con él, y sobre too mu flamenco! Lis. Como los toreros, ¿verdad? RatÓíN. Sí. (¡Vaya!... A ver si er dinero de éste tié güeña pata. ¡Hoy desbanco yo!) (Vase.) - 26 — ESCENA XIII MATEO y LIS ARDO. Paquilla le da el bastón á Mateo, y al vol- verse, se encuentra de manos á boca con Lisardo, quien du- rante toda la escena Imitará ridiculamente las actitudes de los toreros. Lis. Que Dios guarde á osté. Mateo. (Con extrañeza.) ¡Hola! Lis. ¡Ole.' ¿Osté es el pare de la niña que habita esta casa? Mateo. Too entero. Lis . Pues yo soy, aunque me esté mal chimullarlo, el que reúne las mejores cendisiones pa ma- rio, vurgo esposo, de su hija. ¡Ole! Mateo ¿Eres, quisá, su novio? Lis. jPts! Si usted no orjeta lo contrario. Mateo. (Pues no veo la guapesa.) Bien, hombre. Lis. Si, señor. Eso es. (Gomo no sabiendo qué decir.) ¡Ole! Mateo. ¿Y qué? Supongo que dejarás el agua pa cui- dar mi hasienda y mi hija. Lis. ¿El agua?... (A éste no le gustan los hombres aseaos.) Si es condición precisa dejar el agua por su hija, usaré vino ó aceite, ó lo que sea, hasta pera lavarme. Mateo . ¿También chirigotero? Lis. Sí, señor. Eso es. Mateo . (Pues señor, estoy arrepentío de la autorísa- sión ) Y ¿qué piensas jaser? ¿No dises na? Lis. Pues casarme. Desde la iglesia, al esUpin, y á París. Dos meses en París, y á Berlín. Luego á Roma, Venecia, etcétera. Después, á los Es- tados Unidos, etcétera. En fin, un viajecito de novios que no exceda de diez mil duritos, ni baje de cinco. Mateo. ¡Conque... unos diez mil duritos!... Lis. ¡Pst!... El que lo tiene lo gasta. ¡Ole! Mateo. (¡Viva la grasia! ¿Este es el ahorrativo?) Oye, ¿y piensas haser muchos viajes de esos? Lis. Aunque gaste la mitad del capital, queda bas- tante para vivir. — 27 — Mateo. (jCamará! Se conose que no ha expuesto er pellejo pa ganarlos.) Bueno, pues llámala y pelar la pava, mientras yo voy á un recao. ESCENA XIV DICHOS y JOSEÍCO, con ropa más aseada. JosEíCO. (Ha oído lo último, y cogiendo violentamente á Li- sardo. le hace dar dos vueltas, quedando en el cen- tro.) Oi^a usté, amigo. Sin que medie una ex plicasión entre esa joven, su padre y yo, no hay quien hable con ella, sin matarse con migo. Mateo. (Entre enfadado y asombrado.) PerO. .. pero. .. ¿qué quié isir esto? Joseíco. Que su hija es mi novia hase tiempo, y cuando ella me manda venir á que oslé me conosca, me encuentro con que autorisa osté á ese tipo... Mateo. Pero... vamos á cuentas. ¿Quién es Joseíco el aguaor? Joseíco. Servidor. Mateo. ¿Y osté? Lis. Lisardo López de la Cimarrera, Vizconde de Capileira del Barranco .. Mateo. i Acabáramos! Lis. Con una renta anual... Mateo. Guárdesela, guárdesela pa otra, y largo. Joseíco. Y si está bien con sus josicos, no güerva por aquí, ¡so tipo! Lis. ¡Yo tipo! (Amenazador.) Joseíco. ¡Si! (ídem.) Lis. ¡Ole! Quizá, quizá lleve razón. El bigote tiene la culpa. Joseíco. ¡Vaya, largo ú cobra! — 28 — ESCENA XV DICHOS y PAQUILLA. Paq. Déjalo, JoseíCO. (Éste se pasa al lado de Paquilla y se ponen á hablar bajo sin acordarse de Mateo.) Lis. Pues yo no me quedo así. ün título viste mu- cho, ya lo creo que viste. Me desnudo y á verá otra (Vase por la derecha.) Mateo. (Pausa. Mirándoles hablar.) (Este SÍ Se la mcre- se.) Ahí sus queáis (Pausa. Muy fuerte.) Que ahí sus quedáis. JoSEÍCO. (Sorprendido y confuso ) ¡Ah! Mateo ¡Que... me voy! JosEÍco. ¡Ah! sí... Pues yo tenía que desirle... Mateo. Ya me lo dirás luego. Quear con Dios. Paq. Adiós, padre. JosEÍCO. Cun Dios, señor Mateo. (Vuelven á hablar bajo.) ESCENA XVI DICHOS, SOLEÁ y MATEICO. (Al llegar Mateo al centro de la escena^ aparecen Soleá y Mateíco por tercera derecha. Mateíco echa á correr y se abraza á las rodillas de Mateo. Soleá queda en jarras en actitud de censu- ra. Mateo coge al chico y lo besa, y éste le tira cariñosamente de las orejas.) Mat. ¡Papica!... ¡Faltón, faltón y faltón! Le has jecho llorar á mi mare. Mateo. (Soltando al niño.) ¿De veras has yorao? Sol. (Con ceño.) ¿Qiierías que bailara? Mateo. (Cariñoso.) ¡Güeno, mujer!... Pronto acabarán tus penas. (Señalando á Joseíco y Paquilla que si- guen bajo el emparrado, hablando.) ¿VeS aqUCllOS dos? Pos los voy á casar á la carrera, pa le- gitimar á este granujilla y estar á tu vera de por vía . Sol . Ya lo podías haber hecho antes. Mateo. (Cogiéndola.) Mira, Soleá, aquélla no hubiera — 29 — aguantao madrastra, y tú, con el genio que tienes. . . ¿Yo genio? (irritada.) ¿Y tú hablas de genio? (Interponiéndose y mandando con autoridad in- fantil.) ¡Vaya! jSficabó! ¡Mare, á cayar! ¡Pare, á darle un beso... que luego te lo daré yo á ti!... (Mateo le coge en brazosj el pequeño trata de unir las cabezas de los dos, retirando Soleá la suya y ocultando la risa.) Telón. CUADRO SEGUNDO INTERMEDIO MUSICAL Telón corto representando, izquierda del actor, un café can- tante, que tendrá una puerta practicable, que es su entrada. La puerta figura ser de cristales y estará iluminada per den- tro, leyéndose en ella: Vinos desde 20 sentimos maseta. Can te flamenco todas las noches. Bailes jaleados por artistas dambos sesos. Esta noche á las 12 *La Farruca*. Nota. La entrada por consumo. Se proive á los parroquianos tirar sombreros al tavlado. Encima de la puerta habrá una muestra que diga: LAPOTEHOSIS Es de noche. ESCENA I EL RATÓN (Se oye en el café una copla acompañada á la guitarra.) Ratón. (Saie triste) ¡Mala puñalá me den si güervo á jugar ar monte! Tamién es mala pata negarse seis sietes y ar sétimo, que puse desesperao Sol. Mat. — 30 — las cuatro pesetas úrtimas, sale la mía y me levantan un muerto. ¡Me golvi loco! Meto mano á la faca, pa buscarme una ruina lo menos, y me encontré con que no me la en- contré; se ladtjé ar pollo en mi chaqueta. Al verme desarmao me largan una bofetá; cojo una silla y en esto siento que la oreja me echaba fuego; excuso decir que salí de jumo y no he parao de correr hasta dos calles más arriba. Y lo peor es que no me acordaba que me metí en los falduquinfs lo que me sobró del almuerso y, conforme iba corriendo, pues sentía que me rosaban así como si jue- ran á cogerme, y yo venga correr y más co- rrer, hasta que me paré reventao, y entonses me di cuenta de que iba juyendo de dos ca- chos de pan y unos boquerones fritos (Mira al café.) Voy á ver si el Chato me adelanta algo á cuenta de los sinco barés y le doy siete gol- pes á un duro. (Por el Chato, que sale del café.) ¡Ahí sale! ¡Veremos la jeta que pone! ESCENA II DICHOS y EL CHATO. Luego ANGUSTIAS. Chato. ¿Qué traes tú por aquí, con ese asperto? Rat^n. Sé que vienes á diario á ver á la Angustias, me sa presentao una chapusa con fardas, y la verdá, si pués adelantarme argo á cuenta e los sinco del ala... Chato. En mala hora yegas... Acabo e darle á esa dos guantás en un pas lio por gastar chirigo- tas C(»n un parroquiano, y no estará de humor pa rascarse el bolsillo. Pero en tu orsequio, probaré. (Se acerca á la puerta del café y da un sil- bido.) Ratón. Sentiría que la sumbaras (acción de pegar) otra ves por mí. Ohato. Tú 1)0 tienes que sentir na de lo que yo haga, ¿oyes? — 31 — Ratón. (Echándose mano á la oreja.) Hombre, dispensa... AnG. (Apareciendo ála puerta del café, algo despeinada.) iQué mosca ta picao! (Aproximándose.) ¿Te quíps lucir otra vez? Chato . Lo que quiero es que t'acuerdes de la Ugenia, y... lo que le pasó por esaboria. Ang. Es que yo no soy como ésa ; cuando tengo un duro no te lo niego. Chato. Justamente esta noche aquí el amigo se en- cuentra en un apuro de veinticinco pesetas, y me las vas á emprestar pa dárselas. Ang. ¡Chato, por Dios! ¡Que empieza la venta y no . llegarán á tres reales las propinas! Chato. (indicándole el bolsillo del delantal.) Por ahí te suenan duros. Ang. De la venta, hombre; esto no es mío. Chato. No tengo que ver na con eso. Tú me empres- tas los sinco duros, y luego te apañas con el mostraor... que á ti te fían. Y... ¡más vivo, que el amigo tié prisa! Ang. ¡Amigo!... ¡Siempre será algún chulo des- orejao!... Ratón. ¡Oigasté, señora; á mí no me farta usté!... Chato. (Dando al Ratón con el revés de la mano entre el pecho y el hombro.) ¡A tí te farta ésta, y te aguantas!... Y lo mismo á tí que á ella, sus caliento er jato si me atufo; ¡ea! Ratón. (Temblando se coge la oreja y se tranquiliza.) ¡Per- dona, hombre! ¡Y usté, señora! (¡Mar rayo sus haga cisco!) Ang. (Saca dinero del bolsillo del delantal y lo da al Cha- to.) Toma. Ahí... van... los sinco duros... y no te atufes, que te va á doler la cabeza... (Se di- rige al café . ) Chato. (Colérico, á ella.) ¿Te vas á guasear de mí? (Amenaza.) ¡Arsa pa dentro! ¡Mala pécora! Y mañana á las seis en el Campillo. ¿Irás? Ang. Iré. Chato. Pues adiós. Ang. (Le vuelve la espalda. Abriendo la puerta del café ) ¡Adiós! (Entra y cierra.) ESCENA III CHATO y RATÓN. Chato. ^Ves qué dósil? Ratón. Como que te debe querer la mar. Chato. ¡Oa, tonto! Es que la trato como se merese. Estas empedernías necesitan despresios, palo y bebía fuerte. ¿No ves que están acorchás? Si las tratas bieu, te despresian. A la Sobá la miré tres días con dursura y se escapó con el tratante aquel que luego en Lanjarón le sarté un ojo. Ratón. Ya recuerdo. ¿Qué... me das eso? Chato. ¡Qué primo eres! Te lo daré... cuando embo- rraches á ése. Hasta mañana. (Vase por la de- recha.) Ratón (Perplejo.) ¡Adiós, tú! (Pausa breve.) ¡Gamará! ¡Er gachó este abusa! ¿Y qué ja>o yo? Si en- contrara yo otra empedernía que sortara la guita á cambio de estopa.. (Acción de pegar.) ¡Yo pruebo! (Se compone la ropa y los tufos, y contoneándose mucho, entra en el café.) ESCENA IV CORZO, COSCORRÓN y CONTRABANDISTAS 1.° y 2.% todos), por la derecha. Luego, SOLEÁ por la izquierda. Corzo. (a Coscorrón.) Yo no entro contigo en el café cantante. Cose. ¿Por qué? (Este personaje no puede andar debruto. CoRio. Porque no guardas las formas. ¡Miá que qui- tarte un zapato la última vez que vinimos, en mitá e la gente! Si por un casual hubias lle- van carsetines... menos mal. CoNT. 1." ¿Y qué iba á hacer si le apretaba? Cose. Si jué mentira el aprieto. Jué por dale un sapataso en er cogote ar guasón aquer que — 33 — cantaba solo y se echaba requiebros á sí mesmo. CoNT, 1." Y que si no le das con tiento... icamará!... se quea chato contra er mármol (Coscorrón se ríe.) Corzo. Pos á mí no me gustan esos abusos. ¡Me dio lástima de aquel hombre! Cose. ¡Chas! Pos pa eso le dije que dispensara y no le di con los clavos der tacón. Sol. (Entra por la izquierda.) ¡Hola, Corzo! Venía á buscaros. Corzo. (Rodeándola con los demás.) ¿Ocurre algO? (Con respeto.) Sol. Pué ocurrir. Quiero que no le pase na á Jo- seíco el aguaor, que se va á casar con la hija de mi Maleo. Lo quié matar er Chato del Al- baisín, que creo que es una fiera... Cose. Lo conozco. Esa fiera tan cacareá, en cuanta güele un contrabandista... ¡juye poco! Una vez me tiró un desplante, y der sapataso que le arreé... ¡s'atontó! CoNT. 2.*" ¿Es que te dolía otro cayo? Cose. ¡Ca! ¡Aquer día le di con er sapato puesto! Sol. Pues porque sé los sapatasos que das tú y las agallas que gastáis los cuatro, vengo á desi- ros que, sin que se entere mi hombre, pa evitarle un disgusto á su edá... Cose. ¡Claro!... Se debe evitar... ¡Y eso que ér, con sus canas y too, vale por los cuatro! Sol. El tiene aquí su casa y su h-ja. Pué dar un gorpe mar dao... echársele la justisia ensi- ma... y sabe Dios lo que sardría... Yo espero que vosotros haréis lo que sea pa evitarle un . disgusto, pero sin desirle na. CoNT. I.** ¡De cabesa! CoNT. 2.' ¡Seremos múos! Cose. ¡¡Seremos utó matas!! Corzo. (Yo lo pensaré antes, por si le sentara mal.) Sol. Pos vamos pa mi casa, y allí os contaré el plan del Chato. Cose. Arsando. ¡Ah!... ¿Habrá arpiste? Sol. Habrá de too. (Vanse izquierda.) 3 ESCENA V RATÓN, LISARDO, ENCARGADO, CAMARERA, CANTAORES y PARROQUIANOS. Se oye dentro del café un gran estrépito de bronca. A poco, sale corriendo EL RATÓN, llevándose la mano á la cara, donde procurará sean perceptibles sangre de las narices y arañazos. Ratón. (Dirigiéndose á la derecha.) ¡GachÓ, qué Uñas! ¡Lo que es á ésta no le sacaba el Chato!... ¡Eh!... (Da un salto atrás, asustándose de Lisardo que tropieza con él.) Lis. (Asustándose y reponiéndose al conocerle.) ¡Ay! ¡Por fin le encontré! Venga mi ropa. (Se quita rápidamente la chaqueta y el sombrero.) Ratón . (Haciendo lo mismo con el chaquet y sombrero de Lisardo, que tira al suelo al oir los gritos de la Cama- rera.) ¡Ahí va! (Sale corriendo.) Lis. ¿Qué le pasará? Cam. (Dentro.) ¿A mí, ésc, con el futraque? ¡Sortar- me, que lo desnúo! (Abren la puerta y forcejea por desasirse.) No te vayas, mal ange, que te voy á dar los dos duros. (Se suelta y la emprende á golpes con Lisardo. Éste queda en medio del grupo formado por parroquianos, camareras, etc., dando saltos y gritos. Mucha algarabía y rapidez.) Encaro. ¡Aquí no ha pasao na! ¡Adentro too er mundol Telón de boca. (intermedio musical) — 35 — CUADRO TERCERO La escena representa la cocina de una casa de campo. Tiene un portalón al fondo , que es la entrada, y en los costados dere- cho é izquierdo una puerta en cada uno que sirve de comuni- cación con el interior del ediñcio. Colgados en el techo melo- nes, panochas de maíz y uvas . Es de día. Al foro, en último término, el ventorro del Abejorro. En las paredes, velones de •cuatro mecheros, almireces y cacerolas de diferentes formas . Todo de cobre. Una cantarera con cántaros. ESCENA I Al levantarse el telón aparecerán, sentados en una mesa del primer término derecha, JOSEÍCO y el RATÓN. En primer término izquierda, MATEO y el CORZO. En otra mesa, en los costados y al fondo, sin obstruir las puertas de entrada, corrillos de CONVIDADOS^ sentados en sillas. En todas las mesas habrá botellas y jarros y vasos con vino. PAQUILLA sentada junto á Joseíco . Música. {Al levantarse el telón aparecen bailando. Mucha algazara.) Coro. ¡Ole la juerga! Eso es bailar. Vaya una caña pa refrescar. (Los hombres ofrecen vino á las mujeres.) Bebamos sin miedo, que en el beber no hay que pararse hasta caer.; — 36 — (Se dirigen á Coscorrón, que está bebiendo.) Canta un tango, Coscorrón, no te jagas de rogar. Cose. Cantaré con mucho gusto y muy fina voluntá, (Palmas y baila Coscorrón.) Tiene la grasia mi novia, mi novia tiene ]a grasia de desir que no me quiere por no lavarme la cara. Si tengo fea la cara, tengo hermoso el corasón. También salen los diamantes de un pea so de carbón. Si no lo crees, aféitame; dame un buen fregao, pon me como Adán, verás un tipo resalao. Caudales no necesitas, no necesitas caudales; pa correr la primer juerga bastan la faca y dos reales. Si me tomo seis muñuelos y ocho copas de aguardiente, aunque sepa que me matan yo le diño al más valiente. Si no lo crees, búscame á mi, que vivo en Graná y yo te haré ver que lo que digo es la verdá. (El coro repite el estribillo.) LETRAS PARA REPETIR. Le pasa al oso y al hombre, le pasa al hombre y al oso, que resurta toa la vía contri más feo más hermoso. — 37 — No me mires malamente porque yo tenga argún visio, que la3 gallinas son susias y no tienen desperdisio. Si no lo crees, aféitame, etc. Si la Alhambra la tuvieran los ingleses ú los yankes, de seguro la engarsaban en sátiros y brillantes. Yo sé quién tiene riquesas sin saberlas apreciar, y dimpués de muerto er burro, pone al rabo la sebá Si no lo crees, búscame á mi, etc. Hablado. Paq. ¿Quién me acompaña al jardin? Todos. ¡Todos, todos! JosEÍco. Ahora iré yo. (Vanse Paquilla, Coscorrón y coro.) €oRZo. (A Mateo.) Le yamo asté aparte con su cuenta y rasón. Oslé sabe mu bien que lo quiero como á un padre. (Se sientan en la primera mesa de la izquierda.) Mateo. Lo sé, Corzo; eres de los güenos. €oRZO. iMardita sea! ¡Ya lo creo! Y á ése le como las asaúras si oslé me deja... pero quiero er permiso. Mateo. (Con extrañeza.) Pero ¿quién es ése? ¿Pa qüé quies er permiso? Corzo. ¿Ese? .. Ese es un mal ange... y er permiso es pa quitarle de enmedio, porque no jaga una mala faena con er que va á ser su yerno. (Por Joseíco.) Mateo. A ver qué faena es ésa, y pronto. €oRZo. Yo no quería... ni los otros tres... pero verá OSté... Er Chato... (Siguen en voz baja.) Ratón . (Con tafetanes blancos en los arañazos. A Joseíco, después de beber.) De moo y manera que ya lo sabes. Tos los borrachos se diferencian en — 38 — JOSEÍCO Ratón. JosEÍco , Ratón . JosEÍco . Ratón. JOSEÍCÜ. Ratón. JOSEÍCO, Mateo . Ratón. tres clases, como er tren. De primera, de segunda y de tercera. También los hay Upines, pero eso es fuera e cuenta. (Alegre.) Entérame de too eso, que á mi m& gusta saber más que inorar. (Echando vino en un vaso.) PoS Va de CUCUtO, tar como me lo contó mi agüela. (Dándole el vaso.) Bebe, Joseico. (Éste bebe.) Pos cuaudo Adán y Eva vivieron en Graná, porque no sé si sabrás que esto fué en er Paraíso terrenar... (Soltando el vaso.) No lo Sabia. Escrito está en moro en er patio de los Leo- nes. Lo que sí sabrás es que los echó por aquello de la mansana. ¡Ja, ja! Eso sí. Güeno; pues después de esa fruta quiso pro- bar la demás, y al pasar por una viña entró por uvas, y tanto le gustaron, que plantó una parra en un tiesto y la colocó á la puerta de su casa. Pero ¿Adán tenía casa? Es un decir; ¿no ves que va de cuento? Pus como decía. Por aquellos días hubo una se- quía tan grande en el Paraíso, que se secaron toas las sepas; toas menos la parra que tenían á la puerta, y al ver que ésta iba por el mis- mo camino, llamó á Eva, y dijo: «Mira, Eva, no hay más remedio que regar el tiesto, por- que si se seca la parra, nos quedamos sin sas- trería y sin postre. Ya sabrás la ropa que gas- taban a diario. Ya, ya he visto ios retratos. (Poniéndose en pie. Al Corzo.) |Qué Canallal YO le ajustaré las cuentas. (Sigue hablando con el Corzo.) (A Joseico ) Eva, después de relamerse con un racimo, le dijo: Tiés razón, Adán; pero es el caso que no tenemos más que agua de coco, y la necesitamos pa beber y pa el aseo; y con- testó Adán .. Pos yo no me apuro, verás... Y aseguía llamó á un mono, lo egolló, y con su sangre regó la sepa, que estuvo verde ocho días. (Dándole otro vaso.) ¡Bebe! — 39 — Mateo. (ai Corzo.) Tú, vete con los otros, y no sargáis hasta que yo llame. (Vase puerta izquierda el Corzo.) ¡Qué! ¿Se anda de cuentos? Ratón. (Echando vino en un vaso.) Sí, señOF. ¿Quié USté que empiece otra vez? Mateo. No, que he oío lo primero. (Dando el vaso á Joseíco ) iToma esta caña! (Joseíco bebe.) Ratón. Lo que sigue es corto; que aluego mató un león, después un marrano, y no siguió regan- do c(m sangre de más animales porque llovió. Y dende entonses, los que beben vino comien- zan jasiendo monerías porla sangre der mono; si soplan argo más, se sienten valientes como leones, y acaban revorcándose como unos co- chinos, si no saben contenerse en la bebía. (Dándole otro vaso.) Bebe. (Joseíco hace un movi- miento de repugnancia, duda y acepta al fin ) Mateo. ¡Y éste, por mi! Joseíco. (Después de apurar los vasos ) Güeno! pero eso de primera, segunda y tercera.. . ¿qué es? (Se pone en pie con trabajo, se quita la chaqueta y la cuelga en la silla.) Ratón. Que er que se conforma con alegrarse na más, es borracho de primera, que es como tú estás ahora. Joseíco. (Enfureciéndose gradualmente.) ¡Oye tÚ, Ratón, que yo no estoy borracho ni lo estao nunca! Si güerves á desirlo, te doy una capuana que van tus muelas á los llanos de Armilla. Ratón. (Se toca la oreja.) (No hay miedo.) ¿Yes? Ya es- tás en segunda. Joseíco. ¿Yo? (intenta pegar al Ratón, deteniéndole Mateo que le hace sentar tres veces, en las que Joseíco pug- na por levantarse .) Mateo. (Llenando un vaso y dándolo á Joseíco.) ¡Toma Otra caña, que los machos verdad no jasen caso de alimañas, (joseico bebe.) Ratón. (Levantándose.) ¿Eso es por mí? Mateo. (ídem y mirándole con fijeza.) ¡Sí! Ratón. ¡Ah! ¡GÜenol (Se toca la oreja y se sienta.) Joseíco. (Tartamudeando y enfureciéndose proporcional- mente, acaba en llanto de ira,) Es que yO, Señor Mateo.., no me meto con nadie... ¡No bebo — 40 — Ratón. Matko. JOSEÍCO. Ratón. Mateo. JOSEíCO. Ratón. Mateo. nunca! Y cuando he pegao... porque me han dao motivos, ha SÍO con ésta (Mostrando la dies- tra) abierta ó cerrá, y no he necesitao más... ¡Too er mundo sabe que éstos... (Sus pantalones) están bien puestos!... y arque me farta... ¡¡le pego! ! (Intenta levantarse.) (Se coge la oreja.) (Esta va entrando en calor.) (Haciéndole sentar y ofreciéndole un vaso.) ¡EsO es lo cabal! ¡Bebe! (Después de beber.) iPos uo digo na SÍ le farta- ran á mi Paquiya. . de mi arma... ó asté!... (Se levanta descompuesto de furor.) ¡A.r que far- tara á mi Paquiya.. vamos... no sé!.. Pero á él, á su padre, á su familia... á too er que se pusiera por delante... ¿Ve osté estas manos?... ¡Pos lo cogía... lo estrosaba... s cándoles las entrañas pa pisotearlas!... Y... ¡mardita sea!... (Llora de rabia.) (¡Camará con er chavó!) (Se retira un poco con recelo y se toca la oreja .) ¡Pero Joseíco!... (Reconviniéndole con cariño.) (Le mira, intenta levantarse y se quita el sombrero.) ¡Usté perdone, señor Mateo!... (Cae sentado.; Que yo no sé.,, no sé lo que digo. (Pone la ca- beza sobre la mesa.) (Por Joseíco ) (¡En tercera! Voy por los sinco barés.) (Se levanta.) Voy á un recao apremian- te, señor Mateo. (Mutis foro.) (Viéndole ir.) Sí, anda. (Y que no tarde ese traislonero... que este infelis no está acos- tumbrao y le hemos dao vino de más.) ESCENA II DICHOS y PAQUILLA, acompañada del coro general. Después el CHATO y RATÓN. Pao. (Acercándose á la mesa.) ¡Joseíco! ¡Ven y sáca- me á bailar! ¡Pues vaya un novio! (Separando repente al verlo echado sobre la mesa.) Joseíco. (á ella, sin moverse ) ¡Paca ! PaQ. (Aproximándose algo.) ¿Qué quierCS, PepiCO? — 41 — JosEÍGo. (Intentando levantarse.) Perdóname... cs que yo... (Cae sentado y rompe á llorar.) ¡No lo haré más! Mateo. iLa cogió llorona! Mirar, traer de ahi un poco... (Señala, y al mover la cabeza ve entrar al Chato, que viene despacio y con aire de valiente.) Ya está aquí, (á PaquiUa.) Anda, prepárale una cama, que yo voy á recibir esta visita. (Mutis Paca . Mateo á la izquierda de Joseioo y al otro lado un vecino.) ESCENA III DICHOS, EL CHATO y RATÓN. (El Chato, desde él medio de la escena y con bravuconería.) Música. Chato. ¿Dónde está ese sinvergüensa que á mi amigo le ha fartao? Coro . (Replegándose hacia el rincón de la derecha con mu- cho terror.) ¡El terror del Albaicin! ¡Dios me coja confesao! Ratón. (Siento ya dolor de tripas.) Oye, Chato, yo me largo. Chato. (Sacando la faca para que la vea el coro.) Si te largas de mi vera, yo te juro que te mato. Coro. Tiene cara de asesino, tiene cara de malvao, y cualquiera le rechista con la faca que ha sacao. Ratón. Esto ya no tié remedio, y con cierta precaución, pues va á haber que hacer de tripas corazón. Coro. ¡Qué situación! Chato. A las damas de ambos sexos que se asusten y no quieran ver su sangre derramar, — 42 — que se vayan al momento á la farmasia ' á por éter ú por tila ú por azahar. (Los hombres que estén en primer término se van retirando con disimulo hasta quedar las mujeres de- ' ■ lante. Joseíco intenta levantarse tres veces y cae de i ' nuevo sobre la mesa. Mateo, impasible, pero sin dejar de mirar al Chato.) Mas si alguno tié ei capricho e ver su sangre, ú si quiere que le parta el corasón, que se quede, que la fiesta se hase gratis y ar momento da prinsipio la funsión. Ratón. Vamos, señores, pueden pasar, que la trigedia va á escomensar. Niños y militares sin graduasión un real. (Antes de concluir el número, Mateo hace indicacio- nes para que se lleven á Joseíco, al cual cogen tres ó cuatro por los brazos y piernas y lo entran por la puerta de la derecha.) Hablado. Chato. ¡Se lo llevan! . ..Pues yo no pierdo esta ocasión. (Se dirige á la puerta por donde se han llevado á Joseíco.) Mateo. ¡Atrás, asquerosol (Le coge de un brazo y le arro- ja violentamente al proscenio izquierdo haciéndole dar una vuelta y traspiés.) Ratón. Yo me voy. (Va á marcharse asustado, después de tocarse la oreja, y sale el Coscorrón de puntillas, de la puerta derecha, lo coge de una oreja y lo entra por la puerta izquierda, cerrando.) Coro. Ven aqui, que vas á bailar la sarabanda con nosotros. Chato. (Saca la faca y va á Mateo.) ¡Vaya! ¡Sacabó el car- bón! Mateo. (Saca su revólver y apunta.) ¡Para los pies, que tenemos que hablar. — 43 — Chato. Diga usté lo que sea, y cuidao con que le fa- lle, porque le parto.asté er corasón. Mateo. (Apuntando.) ¿Qué vas á jaser tú mientras que un hombre le dé la cara? ¡Si has pasao la vida buscando gallinas pa lusir tu mala san^gre! (Baja el revólver como por descuido, y aprovechán- dose el Chato, intenta herirle. Apunta de nuevo Ma- teo, quedando el Chato parado.) ¡No seaS tonto! ¡Sí te coní'sco! Chato. Tampoco se yo en qué plato hemos comió jun- tos, pa que usté me hable de tú. Mateo. Yo no hablo de usté más que á las personas que meresen respeto, pero á ti... ¡Canalla! ¡Co- barde!... ¡TraisioneroÜ!... que pa asesinará un hombre hases que lo emborrachen! Chato. Eso es mentira. Mateo. ¡No me digas ue miento, que no quió man- charme con tu sangre... y no me provoques... que no me conoses!... Chato. ¿Que no'í Un viejo que habla mucho, porque lié una herran).ienta que arcansa de lejos. Mateo. Poí pa que veas este vi» jo en faena. (Coge la chaqueta que dejó Joseico en la silla y se la echa al brazo á modo dé escudo, soltando el revólver.) ¡Pa ti con esto me bast ! (Saca una navaja peque- ña del bolsillo del chaleco y la abre con los dientes.) ¡Tira, embustero! ESCENA IV DICHOS, SOLEÁ, MATEÍOO, por el foro, CORZO, COSCO- RRÓN, RATÓN, CONTRABANDISTAS l.« y 2." Mat. ¡Padre! (Abrazándose á sus rodillas.) M.ateo. ¡Quita, niño! (En el momento de descuido de Mateo, para des- prenderse del chico, el Chato va á darle una puña- lada. Simultáneamente aparecen Soleá, al foro, cuyo grito paí-a el golpe, y Corzo y Coscorrón y Contrabandistas 1.° y 2.**, que quedan muy próximos á Chato, sin llegarle á coger.) — 44 — Sol. ¡Cabreriso, por Dios! Chato. ¡El Cabreriso! Cose. ¡Tomal (Le da un zapatazo y el Chato qu3da como petrificado, cayéndosele la faca, que coge Soleá.) Sol. (Retirando violentamente á su hijo.) ¡TÚ, aqUÍ atrás, condenao! Mateo, (á ios marineros.) ¿Quién SUS ha llamao? Cose. El orfato. Mateo. Pus adentro hasta que llame. (Vanse cariacontecidos.) Cose. (Á Ratón, que va á salir.) ¡Anda tú delantel (Mutis, pegándole.) ESCENA V SOLEÁ, MATEO, MATEÍCO y CHATO. Mateo. (Guardándose la navaja.) ¡Qué!... ¿Te haS petfi- ticado? (Á Soleá.) ¿Qué te paresen los valien- tes de oftsio? Er mote de un hombre cabar les hase más efecto que la guardia civil. ¿Y tú, no sabes mi nombre? Ahora éste sabe lo que ignora too Graná, que soy er Cabreriso, tendré que matarlo pa que no se entere mi ija de quién es su padre. Chato . (Humilde.) Señor Cabreriso. . . Mateo. No me llames por er mote. Chato. ¡Señor Mateol... Yo no sabía quién era osté... ¡Osté perdone, y crea que por mí no se sabrá er incórnito. Mateo No me fio. ¡Muchachos! ESCENA VI DICHOS y CORZO, COSCORRÓN, CONTRABANDISTAS 1." y 2." y RATON, cada cual con una faca en la mano y Cosco- rrón con un zapato en la mano. Cose. ¿Qué marida i.sté? Mateo. Guardar las Wós. Cose. Guardar las l'erramientas . — 45 — Corzo. Cose. Mateo. CONT. 1.* Mateo. Todos. Mateo. CONT. 1.0 CONT. 2.« Cose. Chato. Cose. Corzo . Mateo. Cose. Ratón. Cose. Mateo. Ratón. Mateo. Cose. Mateo. Guárdala tú. lAh!... ¡Bueno! (Se pone el zapato.) Aquí no ha pasao na, y oir lo que sus digo. Ya sabéis que su** aprecio por vuestro comporta- miento, y que sus empresto, en pago, mi bar- co Espero que m sus dejéis caer en el garli- to, y que me busquéis en trance apurao. Nosotros... Dejarme acabar. Aquí ha ocurrió un altercao que me obliga á haceros otro regalo. Gracias, no merecemos... Otro regalo, que se paese mucho por detrás á ese sujeto. (Señala al Chato.) (Mirándole.) No está mal, no está mal; ¡presi- sámente tié pinta de fogonero!... Y que para er safarrancho debe ser mu aseao. Tampoco estaría mal de buzo, pero sin esca- franda. ¿Yo? (Quitándose el zapato.) ¡Sí! Bueno: ¿qué hacemos con él? Mu fásil Lo amarráis, sus lo lleváis de escon- dite, que fardos mas mayores habéis pasao, y lo tenéis á bordo sin que hable con extraños, hasta nueva orden, (a Corzo.) Adentro con él. (Corzo y Marineros l.°y 2/* entran con el Chato por la derecha. El Chato forcejea. Ratón intenta mar- charse con dlsimnlo.) (Coge al Ratón de la oreja ) Y COn éste, ¿qué se jast'? ¿Lo llevamos también al barco? No, no, que yo me marco. ¡Tonto! ¡Si te vas á p^sar mu güeña vida! Suéltalo. (Al Ratón.) ¿Te han pagao ya la cha- rraná de emborrai-har á mi yerno? No, señor. Me debe el Chato seis duros. (Saca una cartera y billetes de Banco.) PueS toma, ahí llevas veinticinco duros. Los empleas en un billete de tersera, hasta donde arcanse, y de allí pa allá, es lo más serca que en tu vía te arrimes á esta tierra. (Á Coscorrón.) Acom- páñalo . (Le entrega cinco billetes de 25 pesetas.) ¿Puedo darle sinco sapatasos de propina? Eso es cuenta tuya. — 46 — (Soleá se sienta en la silla que ocupó Joseíco .) Ratón. (Guardándose ios billetes.) (Mt;n0S mal que la gitana no asertó más que er número. Sineo billetes y sinco sapatasos.) Cose. (Dándole una puntera.) Espabílate, hombre, que se jase tarde. R/VTÓN. Deja que le dé las grasias. Mateo. Estás cumplió, ¡Arrea! Cose. (Repitiendo el puntapié.) ¡Arsa! Ratón. (Llevándose las manos atrás ) Oye, nO dcS tan fuerte, que er viaje es largo y voy en tersera. CosG. Te asientas en un abujero si te duele. ¡Arsa! (Se lo lleva á puntapiés por el foro derecha. Soleá sube con Mateíco al foro, para colocarse á la izquier- da al bajar.) ESCENA VI SOLEÁ, MATEÍCO, MATEO, CORZO, COSCORRÓN, y á poco PAQUILLA, JOSEICO Y AMIGOS Sacarlo aqui, que se acabe de refrescar. (Primera izquierda.) ¡Ya cstá enfardan! Pues esta noche de pira con él. (Por el foro.) ¡Ja, ja, ja! ¡Con los sapatasos de despedida va á tener que viajar pansa abajo! Mateo. COKZO. Mateo. Cose. ESCENA ULTIMA TODOS PaQ. (Con Joseíco al lado, medio aturdido aún, y tras de ella muchachas y vecinos.) (A Joseíco.) ¡Qué! ¿Te ha pasado ya? Joseíco. , Me duele la cabeza. Mateo. Pues que no te güerva á doler por la bebía . Joseíco. D íscuide usté. No pensaré más que en hacer la fe icidfid de su hija, y en cuidarle á usté si lo necesita. Mateo. Grasias, yo tengo quien me cuide. (Coge á — 47 — Soleá de una mano, y á Mateíco, que está medio asustado, de otra.) Aquí teiigo el gusto de pre- sentaros á la madre de mi segundo hijo. (Ooge en brazos á Mateíco.), que será mi mujer en cuanto os caséis vosotros. Sol. Grasias, Mateo. Mateo. Es mi deber y mi gusto. (Empuja á Soleá hacia Paquiiia y dice á ésta.) ¡Abrasa á tu madrastra! (Las dos se besan j abrazan.) Corzo. ¡Bien por los hombres que cumplen con las mujeres! ¡Viva el señor Mateo! Todos. ¡¡Viva!! Mateo. Grasias. Y ahora siga la juerga. Mat, (Abrazando á Mateo.) ¡Olé por mi padre! (Bai- lando con Coscorrón.) Música. TELÓN I I A mis compañeros. Además de la alegría de estrenar una obra con éxito ^ siento una gran satisfacción que vale tanto más que los aplausos y rendimientos metálicos que me ha proporcionado y pueda proporcionarme esta zarzuela. Me refiero al comportamiento de todos los artistas encargados de su desempeño. Ha sido tal su buena fey mejor deseo en dar real- ce á los personajes que han interpretado , que he quedado convencido de que si son buenos como ar- tistas, aún son mejores f si cabe) como particulares. Esto me da derecho á creer que soy respetado y querido como director, cosa difícil cuando se con trae la obligación de mandar, y me obliga á dar las más expresivas gracias, no sólo á los que figuran en el reparto, sino á los q^ie por sus cargos no hay costumbre de nombrar. Yo creo que tienen derecho á ser mencionados; y por lo tanto diré que tanto los maestros concerta- dores, Sres. Foglieti é Infante, como los apuntado- res, Sres. Catalán y Guerra, etc„ etc., se excedieron á si mismos en el cumplimiento de su deber. Los Sres. Xaudaró y Gayo pintaron un decorado — 50 — tal como deseaba, y hasta el coro dominó su cos- tumbre de hacer ruidos innecesarios entre cajas^ que no es poco. Conque lo dicho. Gracias y contad con mi agra- decimiento. José L. de Ontiveros. Me asocio á lo dicho por mi colaborador. Raimundo Domínguez. Los ejemplares de esta obra se hallan de venta únicamente en el Despacho Cen- tral, Arenal, 20. Precio: TJNJL peseta.